miércoles, 18 de abril de 2018

sábado, 7 de abril de 2018

Paloma Fernández Gomá en la biblioteca de la Fundación Mgara Rebahi junto a los libros de Mohamed chakor y Mohamed Sibari


El día 3 de abril de 2018 tuvo lugar la presentación de la revista Dos Orillas, editada por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Algeciras, en el espléndido marco de Dar Sanaa, en la ciudad de Tetuán;  el acto fue organizado por la Fundación Mgara Rebahi.   Estuvieron presentes, el director de Dar Sanaa, Sr. Anas Sordo, el presidente de la Fundación Mgara Rebahi, Sr.Ahmed  Mohamed  Mgara, representates de la cultura de Tetuán, profesores y público en general, también estuvo presente Paloma Fernández Gomá, directora de la revista Dos Orillas.
En el transcurso del acto se mencionó a los colaboradores del volumen que se presentaba (números XXI-XXII), así como al equipo de redacción de la revista; mención especial tuvo Mohamed Chakor, miembro del equipo desde los inicios de la publicación, periodista, escritor y poeta; persona  muy querida por el Hispanismo Marroquí y por la revista Dos Orillas.
Al finalizar el  acto se acordó homenajear a Mohamed Chakor en el siguiente número de la revista Dos Orillas.
Después el  Sr. Anas Sordo ofreció a Paloma Fernández Gomá una placa conmemorativa en nombre de la Fundación Mgara Rebahi, de la que es miembro fundador.

GALERÍA FOTOGRÁFICA
Paloma Fernández Gomá y Ahmed Mgara, mienmbro del equipo de redacción de Dos Orillas

Momentos de la presentación
Acto de entrega de la placa conmemorativa a P.F.G. por el  Sr.  Anas Sordo,  director de Dar Sanaa
                                                                           
                                   
Foto de familia en la clausura de la presentación
  Durante mi estancia en Tetuán viví uno de los actos más emotivos en la sede de la Fundación Mgara Rebahi,  cuando Ahmed Mohamed Mgara me hizo entrega de dos libros, el de la antología  homenaje al hispanista y amigo Mohamed Chakor y del libro recordando a Mohamed Sibari, otro amigo y destacado escritor hispanista.

FOTOGRAFÍAS EN LA SEDE DE LA FUNDACIÓN MGARA REBAHI.


Ahmed Mgara, fundador y presidente de la Fundación Mgara Rebahi,  Mohamed Chakor y Mohamed Sibari ( en las portadas de sus libros), Paloma Fernández Gomá y Francisco Cubillas.
Paloma Fernández Gomá, junto a su esposo Francisco Cubillas en la biblioteca de la Funadción Mgara Rebahi
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Reseña literaria  por Ana Herrera, del libro Iris de Paloma Fernández Gomá,  publicado  por la editorial Ánfroa Nova.  Córdoba, noviembre de 2017.
Ana Herrera. Crítica literaria.


                                             Iris de Paloma Fernández Gomá.
Tres partes en torno al iris es la forma que adopta el poemario de Paloma Fernández Gomá.
Introduciendo la primera parte, unos versos de Garcilaso de la Vega, reconocido “Príncipe de los poetas españoles”, nos invitan a dirigir la mirada hacia una naturaleza idealizada. A continuación, el primer poema del libro lleva por título “Iris”.
¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!, nos dejó escrito Rabindranath Tagore, y es de esta pintura de la vida de donde nacen los versos de la voz poética:
“El destello que se filtra en la mirada
y el hueco de la luz en el iris
siempre permanecen
en una vigilia continua […]”
Una vigilia atenta a todas las vivencias, “la cuenca profunda que recorre la vida”, con todas sus presencias, su noche y sus sentidos.
“El surco hendido desde el que observamos
la tenaz persistencia de los crótalos
que anuncian nuestras estaciones”.
Y la identidad del tiempo pasado, presente y futuro como una constante, como la esencia que todo lo impregna. Maestra de los recursos literarios, muy especialmente de la metáfora, la autora sabe crear un universo de belleza incomparable en la creación poética. Nos conducen sus palabras de la noche a la luz, por playas “en tardes de calima / cuando el rigor del viento / amortigua el peso de los años”, por tardes de tormenta que observa “a través de las rendijas del tiempo”, que la transportan a su infancia, a sus calles, a su tilo. “Y mientras tanto el iris duerme en la mirada”. “Y todo fue tan breve”. Y vuelven las pupilas, la mirada, las gotas, la lluvia y el agua como símbolos de una existencia que pasa cargada de esperanza. “Es la mirada ajada de los años […] / cada hoja del almanaque tuvo su color […] / y en el andén aguardó siempre la esperanza”. Aún nos espera un sublime final:
“La pisada hundió la semilla
para que el fruto germinase
en el cuenco de nuestras vidas”.
Nos adentra Juan Ramón Jiménez en la segunda parte del poemario con su particular visión sobre la arquitectura de los sueños. En ese camino, Paloma Fernández Gomá construye su arquitectura poética en una ronda por los días que asoman su paso a los montes, a la noche, por senderos preestablecidos, por las tardes en la nostalgia, o por los desafíos deshojados junto a la almohada. El origen de todas las cosas, la fertilidad, el principio y el final son el hilo conductor de su voz en poemas como “Vendimia” y “Ruiseñor”, reflexionando en este último, además, sobre el tiempo, la razón y el acto del pensamiento. Un canto a los niños vestidos de exclusión, a los refugiados que vierten su sangre en otras orillas que no son las suyas, una llamada de atención a nuestras conciencias, desde su posición de poeta humanista y solidaria, son otras de las razones de estos entrañables versos. Su crítica a las actitudes del hombre moderno concluye en una invitación al Carpe diem y a un renacimiento continuo. Elementos como la ventana sirven de soporte al iris que nos reencuentra con el mundo: los árboles, la luz de los patios, las abejas, el néctar de las flores, las tórtolas, el viento, y, en definitiva, la belleza de una naturaleza viva que llena nuestra mirada.
“Dirijámonos a las soleadas llanuras de Italia. El invierno llegará pronto y vestirá estos parajes indómitos de una doble desolación. Pero nosotros cruzaremos estas áridas cumbres y la llevaremos a escenarios de fertilidad y belleza en los que su camino se verá adornado con flores y el ambiente alegre le inspirará placer y esperanza.” Recordemos estas palabras de Mary Shelley que nos transportan a estas otras de la autora que estudiamos:
“Si es deslumbrado el pecho por rayos nocivos
y el indiviso fruto del origen perdiera su fuente,
pastos y sementeras andarían desnudos
en el cruce de los caminos
reclamando un tiempo de fértil vendimia”.
Son Poemas en su conjunto escritos en verso libre y de léxico culto que visten la alegoría, transformando la realidad física más cercana del yo poético en un universo de sentimientos y experiencias profundas, y que requieren un ejercicio de lectura atenta y concentrada. Su belleza llega a ser sublime.
En la tercera y última parte, el genio de Federico García Lorca nos abre las puertas al camino. Un camino que Fernández Goma inicia desde el pasado, “Ahora vuelvo la mirada / hacia el recuerdo”. Tiempo plasmado en fotografías y en la propia conciencia que demandan fidelidad a uno mismo. Y aparecen, de nuevo, el mar, la mirada, la erosión de los años, el ayer y el presente, la ventana y la calle conformando la experiencia de la vida, que se convierte en un parque inmóvil, contemplado desde la tarde, donde el paso del tiempo aún persigue la utopía de los sueños incumplidos. Su alma se viste, al mismo tiempo, de nostalgia y de destellos. Recuerda la casa, el almíbar, el patio, los leños, la alacena, la miel, el pan caliente, las manos llenas de harina, la ropa de los armarios, el café caliente, los libros, la libreta de notas, los cuadros, los pasillos, la luna, la alberca entre la oscuridad y la luz, el balcón y las farolas en la noche, las estaciones, los niños, los juegos, el álbum familiar, la Nochebuena…, pequeños detalles que, desde el amor, son dulcificados en la esperanza de nuevos tiempos. Otras, contemplados desde la desolación. Y siempre permanece la exaltación del Sur, del mar, de los navegantes. Y siempre, aproximándose al poeta -Lorca-, canta el sujeto poético: “La palabra tiene la libertad / de explorar nuevos territorios / y abrir todas las puertas”. Otorga, pues, Paloma Fernández Gomá, un lugar de privilegio al poeta. Y, en ese continuo contraste entre la luz y las sombras, “A veces hay ángeles que caminan por porches y plazas […]. / Solo queda la paz de su presencia / el calor de su rastro abriendo / todas las puertas”.
Decía Antonio Machado, desde su alma universal y atemporal: “Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida / otro milagro de la primavera”.
La voz contundente de Paloma Fernández Gomá cierra las páginas de este Iris con versos de equiparable grandeza: “Queda la fugacidad de lo vivido […]. / Después comenzar de nuevo, / volver al requisito establecido/ para que comience la primavera”.

Viejo tilo. Manuel de Gracia (Mora, Toledo, 1937- Madrid, 1992).


martes, 20 de marzo de 2018

En las vísperas del DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA, los Administradores del grupo de poesía lírica Tu Voz nos honramos en presentar y dar la más cordial bienvenida como Miembro de Honor de nuestro grupo a una de las voces actuales de la poesía hispanoamericana: la poeta laureada española Paloma Fernández Gomá.
Bienvenida, Paloma, a nuestro grupo de poesía lírica. Esperamos que tu membresía honorífica sea de gran estímulo y de grandes alcances para ti y para cada uno de nosotros que integramos este maravilloso grupo. ¡Abrazo!
1. La poeta
Fernández Gomá es poeta algecireña, nacida en Madrid en la década de los cincuenta. Reside en Algeciras desde el año 1969. Maestra y profesora diplomada en Geografía e Historia. Estudió la licenciatura de Historia.
http://palomafernandezgoma.blogspot.com
Su obra está recogida en distintas antologías de ámbito nacional e internacional y ha sido traducida al mallorquín, al árabe, al inglés, al francés, al italiano y al rumano.
2.Trayectoria literaria:
-Fundó y dirige la revista cultural de ámbito internacional DOS ORILLAS www.revistadosorillas.com
( antes Tres Orillas ).
-Ha sido galardonada con la insignia de la ciudad de Algeciras que concede el Excmo. Ayuntamiento de Algeciras por el Día de Andalucía.
-Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Internacional Humanismo Solidario.
-Es miembro de honor de la AEMLE ( Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española ). Pertenece al Club de Amigos de Marruecos en España.
-Asesora literaria del Instituto Transfronterizo del Estrecho de Gibraltar, hasta su cierre.
-Dirigió la colección de poesía femenina Calíope. ( Editorial Zumaya. Granada. )
-Es miembro de la JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DE CRÍTICOS LITERARIOS Y ESCRITORES DE ANDALUCÍA. Delegada por la provincia de Cádiz de la ACE ( ASOCIACIÓN COLEGIAL DE ESCRITORES DE ESPAÑA) en Andalucía. También pertenece a la Asociación MUJERES Y LETRAS (Barcelona). Es Consejero de Número del Instituto de Estudios Campogibraltareños de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Pertenece a la Fundación Al-Idrisi de cooperación hispano marroquí.
-Coordinó el libro Arribar a la Bahía, encuentro de poetas en el 2000.
-Es Directora Honorífica del Premio de Poesía “ Encuentros por la Paz” de San Pablo de Buceite ( Cádiz ) desde su creación en el año 2005.
-Mención Extraordinaria de la Asociación de Mujeres Progresistas Victoria Kent de Algeciras por su labor intercultural. Insignia de Oro de la Asociación Cultural Casino de Algeciras. Premio LA BARRACA DE LAS LETRAS Y LA COOPERACIÓN concedido por la Fundación Dos Orillas de la Diputación de Cádiz en reconocimiento a su obra.
-Ha sido incluida en el programa Poetical de la Junta de Andalucía.
-Está incluida en la antología POESÍA VIVA EN ANDALUCÍA, editada por la Universidad de Guadalajara. (Guadalajara, México, 2006 ).
-Ha sido incluida en la antología “ Voces esenciales de la poesía actual en español” editorial Sial. Madrid 2010.
-Su obra está siendo investigada por las profesoras Susana Medrano de la Universidad San Juan Bosco de la Patagonia en Argentina y Lola Hidalgo Calle de la Universidad de Tampa en Florida ( Estados Unidos ).
-Está incluida en la Antología bilingüe español – inglés
Antología de poetas Andaluzas del siglo XXI/Anthology of 21st Century Andalusian Women Poets. Coordinada por Lola Hidalgo Calle, profesora de español de la Universidad de Tampa (Florida). 2016
-Está incluida en la antología ACTUALES VOCES DE LA POESÍA HISPANOAMERICA. Editada en Argentina, Ediciones Literarte.2017
-El libro Ángeles del desierto ha sido traducido íntegro al francés por el profesor y escritor Ahmed Oubali y musicalizado por el cantautor Ramón Tarrío en el CD que lleva el mismo nombre.
-En el IX Congreso Argentino de Hispanistas, celebrado en la Universidad Nacional de La Plata, la profesora Medrano dio una ponencia sobre la obra de Fernández Gomá con el título:
“Paloma Fernández Gomá: latidos de poesía que unen orillas”
-Medrano, Susana de los Ángeles (UNPSJB). “Paloma Fernández Gomá: latidos de poesía que unen orillas
-Tiene publicados relatos y poemas en suplementos literarios y revistas literarias. Así como colaboraciones tanto en medios nacionales como internacionales, en libros de homenaje y pliegos poéticos.
-Escribe crítica literaria en diversos suplementos literarios. Colaboró en el periódico Europa Sur en el suplemento literario La Isla, donde llevó la columna En mi butaca. Siguió colaborando en distintos apartados literarios de este y en otros periódicos en años posteriores.
-Ha dado conferencias, comunicaciones y recitales en numerosas instituciones.
3. Obras publicadas:
-EL OCASO DEL GIRASOL. Fundación de Cultura José Luis Cano. Algeciras 1991
-CALENDAS. Editorial Torremozas. Madrid 1993
Relatos de Mujeres II. Antología. Editorial Torremozas. Madrid 1996
-SONATA FLORAL. Premio de Poesía Victoria Kent 1999
PAISAJES ÍNTIMOS. Colección Biblioteca General – Corona del Sur – Málaga 2000
-Coordinó la antología ARRIBAR A LA BAHÍA, ENCUENTRO DE POETAS EN EL 2000. Delegación Provincial de Cultura de Cádiz (Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía), AMP Victoria Kent de Algeciras. Año 2000
-SENDEROS DE SIRIO. Premio de Poesía María Luisa García Sierra
(prólogo de Rafael Soto Vergés) .
-UMBRAL DE VIGILIAS. Aula de Literatura José Cadalso de San Roque.
-LUCERNAS PARA JERICÓ. Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. 2003
-TAMIZ DEL DESASOSIEGO. El Sobre Hilado. Sevilla. 2003
-CÁLIZ AMARANTO. Colección Torremozas. Madrid. 2005 ( finalista del premio del la Crítica de Andalucía 2005 )
-ÁNGELES DEL DESIERTO. Colección Ancha del Carmen. Excmo. Ayuntamiento de Málaga. 2007.
-VEINTICUATRO RETRATOS DE MUJER. Narrativa . Cooperación Internacional de La Junta de Andalucía. 2007.
-DESDE EL ALFÉIZAR. Aula de Literatura de Roquetas de Mar. Almería 2008.
-ACERCANDO ORILLAS. Fundación Dos Orillas – Diputación de Cádiz. 2008
-ANGES DU DÉSERT. Cuadernos Culturales Isla Verde. -Algeciras 2009 . Traducción al francés por el profesor Ahmed -Oubali ( Facultad de Traducción Rey Fahd de Tánger ).
-ZÉJELES DE ALBORADA. Fundación Dos Orillas. Algeciras 2010.
-PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ O LA CONTEMPLACIÓN DEL AGUA ( dieciocho miradas críticas sobre su obra Acercando Orillas ) por José Sarriá.
-ESPACIOS OBLICUOS. Editorial Devenir (Madrid 20015)
-LAS EDAES DEL ALMA. Torremozas 2016.
IRIS. Editorial Ánfora Nova 2017.
-Está incluida en antologías de poesía temática :
(Poesía y Democracia. Edt. Corona del Sur. Málaga 1997 de Francisco Peralto.
-Las Flores idílicas. Edt. Corona del Sur. Málaga 1998. Dirigida por Francisco Peralto.
-Laberinto de Amor. Edt. Corona del Sur. Málaga 1999.Francisco Peralto.
-Participó en el libro biblioteca “ La Biblioteca de Violante “. Dirigido por Francisco Peralto. Edt. Corona del Sur. Málaga. )
-Está antologada en Ellas También Cuentan ( Relatos de Mujeres II ). Edt Torremozas Madrid 1996.
-Está incluida en la Antología “ POETISAS ESPAÑOLAS “ de 1976 a 2001 de Luzmaría Jiménez Faro. Edt. Torremozas Madrid 2002.
-Así como en otras antologías y estudios.
-PÓLVORA BLANCA Antología de poet@s por la paz y contra la guerra. Ayuntamiento de Córdoba.
-FINAL DE ENTREGA Antología de poet@s contra la violencia de género, coordinada por Balbina Prior. Colectivo Ediciones. Córdoba 2006.
Escritores Andaluces por la Paz. Diario de Málaga.
-EL ORO LÍQUIDO ( El aceite de oliva en la cultura ), coordinada por José Antonio Santano. 2008. Oficina del autor -El País- Madrid 2008
-MARRUECOS En la Poesía Española Actual. Los Cuadernos de Sandua. Coordinador Antonio Rodríguez Jiménez. Prólogo Salvador López Becerra. Córdoba 2008.
-Está incluida en el ensayo CUENTISTAS MADRILEÑAS de la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Isabel Díez Ménguez.
-Ha participado en los distintos libros HOMENAJE editados por el Ateneo de Sevilla.
La administración.

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Paloma Fernández Gomá Gracias por incluirme como miembro de honor en Tu Voz. George Reyes. Agradecida por recibir tantas felicitaciones. La Poesía se encuentra unida a través del Atlántico por tantas voces que recitan el profundo amor que habita en sus versos.
El Grupo de Poesía Lírica "Tu Voz" tiene como objetivos, entre otros: 
La creación poética lírico-artística de excelencia.
Promover poetas de excelencia
Estimular mediante certámenes internos, la antología poética anual, la revista Gealittera, los talleres de creación literaria y otras oportunidades eventuales, la participación de sus miembros.
El grupo de poesía Tu voz es un espacio que promueve especialmente el género poético, basado en una filosofía o perspectiva literaria que privilegia el alto nivel literario de la creación ―incluyendo la correcta escritura del idioma―, el contenido y la forma lírico-artística.
El grupo privilegia también la humildad, la vocación literaria auténtica y el compromiso con el grupo por parte de cada uno de sus miembros.
                                            
DIPLOMA CONCEDIDO A PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ. CIUDAD DE MÉXICO,MARZO DEL 2018

martes, 27 de febrero de 2018

Me siento sumamente honrada por el poema que me  ha dedicado el escritor y poeta marroquí Mohamed Bouissef, es todo un homenaje de sentimientos a los que me siempre me  he sentido muy unida en mi larga trayectoria de afecto y literatura hacia Marruecos. La cultura entendida y consolidada desde el afecto y la  mutua comprensión ha sido la premisa que me ha acompañado siempre y en todo momento en mi actividad literaria, de ahí mi enorme satisfacción al leer este poema  tan humano y lleno  de  sensibilidad hacia la  ciudad de Tetuán, donde se puede leer la cita de mi  poema "Tamuda" dedicado a Tetuán y aparecido en el  libro Espacios oblicuos. 




Tetuán

A mi querida amiga Paloma FernándezGomá, poeta.
Tetuán se rodea de murallas y jardines
ante los ojos del tiempo
P. Fernández Gomá, “Tamuda” de Espacios oblicuos


Tetuán, mi primera palabra.
Nazarí de pura cepa entre dos altas y
majestuosas cimas, faldas de olorosas
plantas que trepan hacia la cumbre y
que la hacen más rociada y lúcida.
Espacio añejo de nuestro norte,
regado de alegres y eternas fuentes
que dan vida y recuerdan el movimiento
de los periodos ya sucedidos. Añorados.  
Las miradas vadean el río y alcanzan los
libres prados para descubrir el aliento
que alimenta la  ciudad y a su gente.
Simulé amarla por creer que no la codiciaba,
por considerar que no me conmovía;
pero su calor desveló mi amor por ella
y ya no hay manera de que no la pretenda.   
Sus fanales enfocan aves y verdor
esperando el arca de las miradas ansiosas
para determinar, cultamente, su belleza.
Todos los habitantes ven pasar a tu eterno
hijo y nadie se fija que observa cada uno de 
tus cobijos donde triscan alegres gatos y
trinan, jubilosos, miles de coloridos pájaros;
cuando el alma sube para libar miel en
el seno de un aire depurado y selecto.
Ahí, día y noche, fluye música gracias al
revoloteo de las blancas palomas y al      
susurro perpetuo de las aguas gobernadas,
que no se extinguen en la vida.
La fría sombra de tus bellas callejuelas
apaciguan el calor que corretea por el aire.
Los almuecines llaman a la oración
cuando los niños flotan y un balón
juguetón se esmera en pintar tu muralla
con su perenne y redonda  huella.
Los creyentes, de viejos fundamentos,
cruzan la larga travesía dejando un
reguero azul que tu hijo pesa con la vista,
para expresar, a escondidas, la edad
de cada uno, que cruje al ser desvelada;
es lo que guardan con recelo tras las celosías.
Tu hijo equilibra tus travesías anudadas
para desenredar el misterio del tiempo
que te ha surcado sin disgustar a nadie.
Muchos son los que han entonado
tus perdurables y orgullosas beldades.
Tu hijo, anclado en el Gorgues, se complace
en ver desfilar la vida de tus habitantes.
Tanto tus originarios, que te conocen,
como los numerosos visitantes
que se acercan y que, tiempo
después, regresan a tus manos
hechizados por tus encantos,
se explayan para entonar las canciones
que explican tu noble embrujo.
Es agrado que se pasea por las arterias,
asiéndose a la belleza eterna que ofreces.
El tiempo en sí es un remolino de hojas
que revolotean entre las dos cumbres.
Tu hijo, de tanto quererte, pierde
las palabras justas para satisfacerte;
abandonado a su destino, no
puede exteriorizar tu gracia única,
ni descubrir tus fibras más floridas.
Guarda  la ilusión de leer en las baladas
de tus otros amantes -que ellos sí consiguen,
muy versados en el manejo de la lengua-,
las palabras que atinan a decir cuán bella eres,
cómo cautivas a los que te contemplan,
cómo brota el amor en cada morada
de las manos de los vientos boreales,
que llegan vivificados por el eterno rey.
En Tetuán tu hijo apetece sol y aire y
ve la llegada de la felicidad más intensa
al sentir en sus carnes todo tu frenesí.
Junto a esas canciones, tu retoño admite;
siente que sus entrañas se agitan
y sus tendencias se asombran al averiguar
en otros lo que conoce y no puede exponer;
al ver descritos calles, casas, árboles,
que diariamente percibe y no alcanza
a vanagloriar tanto como se merece.
El viento marino, cercano, reparador,
penetra por el pasillo y apaga el fuego
que roe el alma de quien te quiere.
Tu hijo te ha visto lluviosa,
te ha admirado bañada por el sol,
ha oído el trinar de tus pájaros
y se ha encandilado ante tu luna
en las canciones de los poetas que te aman.
¿Qué puede darte para lograrte?
¿Es justo que se quede observando
mientras otros ofrecen ramos escogidos?
¿Qué palabras rebuscar para compensar
la divinidad que brindas?
Todo lo paradisíaco lo han esgrimido,
y ya la lengua constreñida deja un vacío
que tu hijo, por desconocimiento,
es posible que sea por incapacidad,
no puede seguir exprimiendo porque ve
que en tus alfombras floridas revive el tiempo
y que se establece todo el Espacio en el lugar,
dejándolo a él al margen de la creación.
En sus canciones, los poetas exponen
de manera agraciada y con cariño,
tus maravillosas torres, tus admirables
recursos, tus cafetines, la hierbabuena,
el té sublime que tarda en prepararse y
en consumirse como condición del mesero;
empleado que pretende, con paciencia,
ofrecer dulces caricias  “a la menta”
bajo tu apacible mirada de reina.
En sus baladas, los bardos, instruyen
sobre tus amaneceres y tus ocasos,
tus días y tus noches de ensueño;
tus excelentes y fascinantes olores naturales;
muestran tus dos cumbres, coronas
de reina inmortal en el aire que te labra;
muestran tu brizo entre las dos montañas
mecido por la fresca brisa del Mediterráneo;
entonan tus estaciones, ciclos del amor humano,
que tienen un programa, desconocido más allá.
Hablan de tus eternas puertas, de tu muralla,
de tu gente maravillosa que revive el pasado
en el presente, con toda naturalidad.
Describen tus enérgicos portones arqueados
y las calles empedradas que guían hasta
la salida por cada una de las siete puertas.
Tu hijo reconoce una existencia escurrida entre
los dedos y cuida de que no aparezca
el hombre apagado. Asfixiado. Dominado.
Tus secretos sufren el peso de cada día
que sin solemnidad pretenden abrirse
al mundo que sin parar gira y brinda, esperando
el día en que, a tu hijo, le den la palabra.
El continuo rumor de las calles lo deja gozoso,
alegre, como acequias con agua, al campesino.
¿Qué decir de Tetuán que el rapsoda no haya dicho?
Tu hijo se siente rendido, sí, no por eso deja de amarte;
no por eso se va a ir a pique ni convertir en zaino.
Apetitos insatisfechos cubiertos por juicios
que indican la ceniza que somos y seremos.
Al borde del crepúsculo, tu hijo piensa
en el maná que debe amasar para seguir
queriéndote a pesar de su pronta oscuridad;
los años pasan y no perdonan a nadie
que se para en la punta del año y sueña.
Recluido en su baúl del futuro, tu hijo
intenta alejarse de las angustias que lo recluyen.
Necesita tus ráfagas de viento que no blande,
pero es feliz estando dentro, oscilando como
hoja caída al roce de tu ventisca, recibiendo
tu luz que pinta de principal pasión el alma
y marca el camino que hay que recorrer
cuando estemos más allá de la vida.   
Tendida la red, la araña se pasea de naranjo
a naranjo, escudriñando la noche cantarina,
a la espera de una aureola incitante
que ilumine su tejer y avive su ansia
de conocer la ciudad como se debe.
Su inagotable esperar no desespera, ya
que atrapa la esencia de la vida en sus redes.
Mi cuerpo despierta en su piel por las calles,
donde todo existe para contemplarla,
encaramado en la corona de su viento.
Quisiera, como quien respira, idear
una pasión especial para ella.
Mi  última palabra: Tetuán.  

Por Mohamed Bouissef Rekab
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Biografía muy breve del  escritor Mohamed Bouissef:

Mohamed BouissefRekab nace en Tetuán, Marruecos, el 20 de diciembre de 1948. Es hijo de padre marroquí y de madre española. Su infancia transcurre en el campo, siendo pastor junto a su hermano Driss; sus primeros estudios en un colegio francés.

En 1969 se traslada a Rabat para empezar Filología Hispánica, que finaliza en 1973; a principios de 1976 se traslada a Madrid para continuar con sus estudios de doctorado, que compaginó con un trabajo de profesor titular de español en el Instituto MulayYúsef de Rabat. Lee su Tesis en 1983.
De 1984  a 2005 es profesor titular en la Universidad de Tetuán.
A partir de 2007 es profesor tutor de la UNED con Venia Docendi. Un infarto le ha obligado a dejar su trabajo de docencia. Ha escrito cuentos, novelas, poesía y numerosos estudios.
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Este poema será publicado en el  próximo  número  matriz de la revista Dos Orillas http://www.revistadoosorillas.com
Estrecho de Gibraltar


  

lunes, 19 de febrero de 2018

Nuevo libro del escritor León Cohen, Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger con prólogo de Sergio Barce.
Introducción escrita por el autor León Cohen, tal y como figura en el libro
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Introducción

Como parece que no existe acuerdo sobre  los significados o más bien sobre las diferencias entre las palabras prólogo, prefacio e introducción, he elegido para este primer encuentro del lector con el libro y con su autor, la palabra introducción, cuidándome en lo posible de no invadir la función del prologuista.
     ¿Por qué este libro? Las razones pueden ser diversas, pero la fundamental, es rendir tributo a dos ciudades a las que a través de la memoria y la nostalgia no he dejado nunca de pertenecer, y que siempre me han acompañado ya  sea en el recuerdo o en sueños. Así, para lograr mi objetivo,  he creído conveniente  agrupar algunos relatos conocidos y publicados en mis libros anteriores, como Relatos robados al tiempo, La Memoria blanqueada  o Entre dos aguas; con relatos y cuentos  inéditos. Mediante una selección cuidadosa, he procurado que todos los relatos-cuentos aquí incluidos, constituyan un conjunto homogéneo, cuyo  denominador común son las dos ciudades protagonistas: Larache y Tánger. Se caracterizan porque en ellos, las personas dejan paso a las ciudades y estas se expresan a través de los recuerdos y de los  sentimientos del autor. Sus cafés, sus edificios, sus librerías, sus playas, sus calles y determinados  personajes  reales o de ficción, cobran o recobran vida  y sirven de trasfondo a las historias que se cuentan. Así la calle Barcelona o la calle Real en Larache y la calle Goya o el Boulevard Pasteur en Tánger, se muestran en todo su esplendor o su miseria, según se tercie, pues el autor sitúa sus recuerdos o su imaginación en determinada época comprendida entre los años 50 y finales de los 60 del siglo XX, que abarca los últimos años del Protectorado Español y los primeros del Marruecos independiente. Aunque aparezcan referencias a tiempos anteriores y posteriores a las fechas indicadas, todas las recreaciones fueron escritas en este siglo y alguna en este mismo año 2017. El niño y el joven vivieron en ambas ciudades y el adulto recuerda y escribe sobre esas  vivencias. El recuerdo no es deformado por el tiempo, puesto que es recuerdo  presente del pasado y no se le puede exigir precisión histórica, que por otra parte en ningún caso busca o persigue quien recuerda. Pero la interpretación de la realidad sí depende de la fidelidad de la memoria  y está sujeta a la subjetividad de quien recuerda y también al paso del tiempo.

1
Larache se manifiesta como el paisaje de la infancia y de la adolescencia del autor, como su casa materna. Por su emplazamiento en la desembocadura del rio Lukus en el mar Atlántico, por su luz cegadora en verano, por sus avenidas y sus cruces de caminos, por sus cuestas, por su inigualable balcón sobre el mar, por su barra donde siguen rompiendo con ímpetu y bravura inusuales las olas de un mar bravío, por sus playas tan originales como diversas, por sus riquezas agrícola y pesquera, por sus salinas,  Larache se  me antoja como un pequeño paraíso donde nacer es una suerte del destino. En alguna parte escribí:  “I was born in a little and beautiful town, near the sea, near the sun.”
Pero una cosa es Larache, el paisaje,  y otra la época que me tocó vivir. Una cosa es el continente y otra el contenido.  No me voy a referir a lo político porque de todos es conocido,  y además, porque por razones de edad, no era esa una cuestión que a mí me afectara ni mucho ni poco, todavía. Pero en lo social, aquel no fue precisamente un periodo dulce o de justicia social. Digamos, que casi todos por no decir todos, éramos o fuimos pobres, sobre todo si comparamos la situación con las vividas luego en democracia en España y en Europa. Mal de muchos consuelo de tontos, dice el refrán, aunque en nuestro caso, esa igualación por lo bajo resultó positiva en el sentido de que  no hubieron  en general desigualdades sociales significativas, y al menos en nuestro entorno, no era posible envidiar a quien no tenía. Lo que sí es cierto y me atrevo a afirmar, es que lo que se dice pasar hambre como la generación anterior, a nosotros afortunadamente no nos tocó.  Fueron unos años de escasez y de carencias evidentes e innegables, que tampoco nos afectaron demasiado (digo a los niños) porque no habíamos conocido otra cosa. A pesar de todo, fuimos niños felices y juguetones, conocimos la solidaridad de los que nada tienen. Recibimos una educación primaria y secundaria de calidad, gracias a diversas instituciones como el Patronato, los Maristas, las Monjas, la Alianza israelita o la Misión universitaria y cultural francesa. Aunque  algunos, los que estudiamos en el Colegio Francés, para acceder a la secundaria tuviéramos  que desplazarnos a  otras ciudades más o menos cercanas. 
Creo haber descrito aquella época con crudeza, en varios relatos y más concretamente  en uno titulado “Los trenes de mi infancia” : “Era la tristeza de unos niños hambrientos de tren, de “fuerte”, de soldaditos de plomo, de balón de reglamento. Era la mirada angustiada de unos niños de posguerra, dentro de aquellos pantalones “tres cuarto” zurcidos, dentro de aquellos “jerseys” oscuros como la época, dentro de aquellos eternos zapatos “gorila” a los que mamá había tenido que coser el contrafuerte para que aguantaran un invierno más. Toda nuestra infancia, toda nuestra España, era un parche para seguir tirando, porque cuando fuésemos mayores, seríamos otra cosa  nos compraríamos el tren o la bicicleta que los mayores no querían o no podían regalarnos. Pero, ¿Quienes eran estos Reyes Magos tan pobres, tan poco generosos ?. Lo habían ido dejando todo en el camino, por Francia, por Europa, claro, como España estaba al final del trayecto... eso nos decían. Ni siquiera teníamos niños a quienes envidiar,  todos éramos pobres.”
De esa primera infancia, destacaría por encima de todo, sus olores: olor a marisma, a yerbabuena, a culantro, a pinchitos, a “chuparquía”, a pan amasado y cocido en el horno del Zoco Chico, a “jaban coluban”, a sardinas asadas, olor a Camel de los cigarros que fumaban mi padre y mis tías, a dafina, el guiso de los sábados en casa de mi abuela Luna,  a especias de los puestos y las tiendas, a grasa de cordero y a badana  de los puff (que creo tenían el mismo origen)…Hace muy poco tiempo empecé a escribir un relato del que extraigo el comienzo. Aliocha soy evidentemente yo, y lo que cuento es exactamente lo que me parecía mi vida en esos primeros años en Larache, mi pueblo natal. Nadie elige donde nace, ni donde transcurrirá su primera infancia,  pero puede ocurrir que el  lugar de nacimiento determine su manera de ser y de percibir el mundo.
Larache: Primeros pasos
“Aliocha ha salido a pasear sin objeto, camina con alegría, es muy  joven y la vida para él es un descubrimiento diario. Todo le sorprende y le asombra. Mira con admiración a su padre y trata siempre de contentar a su madre. Quiere agradar. Son sus primeros pasos por el camino. Cree que todos los que le rodean son sus maestros y que todos encierran algo que aprender. No se hace planteamientos extraños, ni preguntas sin sentido. Los maestros están para enseñar y la letra con sangre entra, como dice su amigo Nisimico, que por cierto es bizco. Hay que ser disciplinado y aplicado. Siempre va contento hacía el colegio. Le gusta. Sus amigos son numerosos y virtuosos. Su madre le canta el ángel de la guarda antes de dormirse: “Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”. Tiene una familia amplia y se siente reconfortado y protegido. La naturaleza es misteriosa y bella. Siempre se extasía ante los colores de algunas mariposas. El campo huele a vida. Aliocha es un niño feliz y tan ingenuo que conmueve. Su padre le puso ese nombre, el del más pequeño de los  Hermanos Karamazov en homenaje a Dostoievsky. Aliocha es curioso. Recorre con los amigos todas las calles y callejones de su pueblo. No hay rincón que se le resista. A su edad es algo atrevido. Pero él quiere saber dónde vive. Cuando no tiene colegio, le gusta estar en la calle a todas horas, incluso  a la sagrada hora de la siesta, y eso le ha acarreado algún que otro disgusto con los padres de sus amigos. Le encantan los juegos y los practica todos. Ha aprendido a convivir con el espléndido sol y con el mar majestuoso. Le sorprende la belleza de los acantilados de su pueblo natal y la bravura de su mar. Aliocha ama la vida y sus encantos. Sus amigos, van a la Iglesia, a la Mezquita o a la Sinagoga. En esto, él se siente un poco despistado y no entiende muy bien estas cosas, que en cierto modo le resultan extrañas como niño que es. Pero, en el fondo le da igual entrar en un templo que en otro, con tal de acompañar a algún amigo. Luego los dos se ríen, como si les hicieran gracia estas cosas de mayores. A él lo que le ocupa y le distrae es correr, saltar y jugar todo el tiempo. También ha descubierto el cine y le apasiona ver películas, incluso en sesión continua. Aliocha es un niño feliz. “
Fui por lo tanto un niño larachense feliz y desde el recuerdo de esa felicidad primera, al adulto solo le queda rendir tributo a su pueblo. Y ese homenaje queda reflejado en mis relatos, que también pretenden hacer realidad el sueño de una noche de verano, que empezó seguramente, cuando desde la ventana del ático de Edificio Bustamante, el niño que yo era, contemplaba con deleite, en las noches cálidas de verano, las luces de los pesqueros en el horizonte que  le ofrecía el Balcón del Atlántico.
2
Para hablar de Tánger, quisiera empezar citando unas hermosas palabras de Domingo del Pino, que definen magistralmente lo que él acertadamente llama: “ la utopía necesaria …que tanto si fue cierta como si no lo fue, merecería haberlo sido.”  En esta frase se condensan los sentimientos que nos provocan los recuerdos a aquellos que un día fuimos y nos sentimos tangerinos. La permanencia de esa duda de no saber con certeza si lo vivido fue real o imaginado, de no saber si aquel  paraíso existió o fue soñado. Tal fue la utopía tangerina. Dejemos hablar a Domingo. 
“La utopía necesaria de Tánger que estamos construyendo a partir de Antonio y Emilio es un hermoso edificio de palabras y recuerdos, que flota en el ambiente con mayor fuerza que la realidad y que nos recuerda que tanto si fue cierta como si no lo fue en todos sus matices, merecería haberlo sido. Se trata, ni más ni menos, de disponer de un lugar donde poder ser judío, cristiano, musulmán o agnóstico en libertad, de profesar las ideas que cada cual profese sin temor y sin violencias, de respetar la forma en que cada cual expresa su relación con el amor, que es lo que distingue al ser humano – hombre y mujer – de los seres irracionales.”
En ese mismo sentido expresado por Pino, es muy representativa esta reflexión de Eduardo Haro Tecglen: “Muchas veces pienso que Tánger era un estado de ánimo y que probablemente se instala para siempre en esa parte un poco fantasmal de la memoria, en la que algunas personas no sabemos distinguir lo que fue verdad de lo que fue mentira.”
 Siguiendo con las citas de otros, el  comentario que sigue de Raquel Cornago de Radio Sefarad sobre mis relatos y cuentos tangerinos, donde se hace referencia a algunos aspectos fundamentales subyacentes en las intenciones del autor  expresados con palabras justas y cariñosas.
El escritor larachense León Cohen Mesonero ha dedicado varios hermosos homenajes a un tiempo y a una ciudad, Tánger, recordada, recreada y revivida en una decena de relatos cortos que, nos dice,  son además  “tributos a la amistad y a la multiculturalidad”. Cohen, que eligió ser tangerino, y es autor de títulos como Entre dos aguas,  La memoria blanqueada  o el más reciente Apuntes, recorre lugares entrañables de la ciudad de su juventud- el cine Goya, el Roxy, el Lycée Regnault, la calle Juana de Arcorevisitando personajes reales y ficticios nacidos de sus recuerdos y de su pluma: Mohamed Chukri, Ángel Vázquez, Juanita Narboni, Sol Bensusan, Simon Cohen, David Mamán, Gerard Zaoui, Monsieur Rousseau y Monsieur Fabre, Mme Bouadana…  “
 Por mi parte, creo lo más adecuado dejar hablar a Juanita, personaje de uno de mis cuentos, titulado  “Encuentro en Tánger” .
“Porque los tangerinos no hablábamos varios idiomas, los interiorizábamos y los hacíamos nuestros. Decía un famoso filósofo español, creo que era Emilio Lledó: “Los otros son otros en la medida en que son diferentes de nosotros; la otredad es entonces esa posibilidad de reconocer, respetar y convivir con la diferencia”. Sin embargo, la manera tangerina de considerar la “otredad” enriquece, profundiza y amplía  esa hermosa definición. No se trata ya solo de tolerar o de aceptar al otro, los tangerinos dimos un paso más, en el sentido de  considerar al otro como a uno mismo, de ser en definitiva  igual que el otro, de forma que el otro deja de ser otro y por tanto diferente. Y qué mejor para conseguirlo que hablar como el otro. Cuando una o uno se refería o pensaba en Gerard, Maurice, Khalid, Carmen, Alberto, Luigi o Rachida, solo veía unos rostros o más precisamente unos seres, cuyos nombres no eran más que etiquetas para distinguirlos, sin ningún otro prejuicio o componente racial, social o religioso. ¿Quién podría sentirse extranjero en aquel Tánger?”
La culminación de aquel viaje al tiempo de la adolescencia en Tánger, son mis tres últimos  relatos-cuentos escritos entre 2015 y 2017: La Librairie des Colonnes, la Calle Goya y Encuentro en Tánger, un homenaje de cariño a una época y a una  ciudad como Tánger, que como narrador intento interiorizar y convertir en el  escenario y  en el objeto central de las tres historias que  te invito a leer y a interpretar desde tu posición de lector  ajeno a mis  vivencias.
En el primer cuento  que aquí te presento, La Librairie des Colonnes, te toparás amigo lector, con una especie de museo viviente donde tres mujeres reales guardan las esencias culturales de aquella ciudad que yo llamaría multidimensional, pues muchas fueron sus dimensiones. También podrás asistir a un intercambio dialéctico entre personajes reales y de ficción, donde el propósito es mostrar y demostrar “la grandeur” y la singularidad de un tiempo y de un lugar incomparables, al menos para los que los vivimos y conservamos  la sensibilidad de recordarlos con cariño.
La Calle Goya, el segundo cuento, que parece, solo parece, algo así como la segunda parte del primero, es sobre todo un paseo imaginario por cada tramo de esa calle, con encuentros ficticios a cada paso, con conocidos, profesores  y amigos, donde sobre todo emergen el cariño por los personajes y  la nostalgia del tiempo perdido, para culminar en un final inesperado, donde los dos amigos se diluyen en el tiempo y la distancia, en una escena que pretende ser símbolo y homenaje a la amistad eterna. 
Encuentro en Tánger, el tercer y último  cuento, relata el encuentro de dos mujeres tangerinas en el  salón de un hotel de Tánger. Juanita Narboni y Sol Bensusán, personajes de ficción, se expresan, se confiesan y a la vez relatan su relación  con su ciudad de origen y la influencia de esta sobre sus personalidades. Siguiendo la misma línea narrativa que en los dos cuentos  anteriores, con este se cierra esta trilogía donde Tánger es motivo y protagonista.

                                                                                  El autor, 2017
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