domingo, 2 de agosto de 2020



 Artículo de Antonio García Velasco publicado en la revista SUR. REVISTA DE LITERATURA. Málaga 
Antonio García Velasco

Natural de Fuente Piedra (Málaga). Profesor Titular de Universidad del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Málaga; Doctor en Filosofía y Letras (Filología, Sección de Filología Hispánica)



Un zéjel para Paloma
Zéjeles y villancicos


Un zéjel para Paloma
celebrando su saloma.

Un ruiseñor ha cantado.
De zéjeles ha llenado
un libro tan acertado
que merece su diploma.

Un zéjel para Paloma
celebrando su saloma.

Saloma que el marinero,
invitando al compañero,
canturrea lisonjero
al tirar de la maroma.

Un zéjel para Paloma
celebrando su saloma.

Ha sabido poner voz
en casa con tejaroz
de zéjeles y altavoz
que sobrepasan la loma.

Un zéjel para Paloma
celebrando su saloma.


Celebro con este zéjel el libro de Paloma Fernández Gomá. No es frecuente que con un poema se celebre la publicación de un libro de poemas. Pero el libro Zéjeles de Alborada ha tenido, entre otras, la virtud de despertar mi interés por escribir en esta estrofa de tanto sabor popular que arranca del siglo X, en la poesía hispanoárabe, sigue cultivándose en la Edad Media, y cuyo interés se prolonga hasta la actualidad, pasando por el Renacimiento, Manierismo, Barroco… y, ya en el siglo XX, por Juan Ramón Jiménez y notables poetas del 27, bien en la forma propia del zéjel, bien en la forma más evolucionada del villancico. Estos autores recientes, dentro de la corriente neopopularista, suelen preferir las rimas asonantes, cuyo empleo suaviza la musicalidad e introducen variantes en la mudanza o/y en el estribillo. Veamos un ejemplo de Rafael Alberti, en el que la mudanza se reduce a dos versos sueltos y el estribillo a un solo verso que, además, es modificado en su empleo tercero y final:

Blanca-nieve se fue al mar.
¡Se habrá derretido ya!                       Estribillo

Blanca-nieve, flor del Norte,
se fue al mar del Mediodía,                 Mudanza (versos 3 y 4)
para su cuerpo bañar.                        Verso de vuelta

¡Se habrá derretido ya!                       Estribillo

Blanca-nieve, Blanca-y-fría,
¿por qué te fuiste a la mar                   Mudanza (versos 7 y 8)
para tu cuerpo bañar?                        Verso de vuelta

¡Te habrás derretido ya!                      Estribillo

Lo mismo puede ocurrir con los villancicos, que no se deben confundir, con las canciones propias de la Navidad. Escribe Juan Ramón Jiménez, el siguiente en el que aparecen: estribillo (dos versos), mudanza (redondilla), verso de enlace (rimado con el cuarto de la redondilla), verso de vuelta (que rima con el estribillo) y, de nuevo, estribillo. Combina, por otra parte, versos de seis y ocho sílabas, salvo el tercero de la segunda mudanza que tiene sólo cinco sílabas.



Verde verderol,
endulza la puesta del sol.

Palacio de encanto
el pinar tardío,
arrulla con llanto
la huida del río.
Allí el nido umbrío
tiene el verderol:

Verde verderol,
endulza la puesta del sol.

La última brisa
es suspiradora;
el sol irisa
al pino que llora.
¡Vaga y lenta hora
nuestra, verderol!

Verde verderol,
endulza la puesta del sol.

Soledad y calma;
silencio y grandeza.
La choza del alma
se recoge y reza.
De pronto, ¡oh belleza!,
canta el verderol.

Verde verderol,
endulza la puesta del sol.

Su canto enajena.
-¿Se ha parado el viento?-
El campo se llena
de su sentimiento.
Malva es el lamento,
verde el verderol.

Verde verderol,
endulza la puesta del sol.


Aunque de cuando lo explicaba a mis alumnos de literatura, se me viene un apunte de literatura medieval en el que ya se emplean variantes respecto al esquema del zéjel inicial. Decía así:
El zéjel es una composición popular de origen árabe andaluz (similar a la moaxaja, pero en lengua árabe o romance) que se extendió por toda España. Esquema de un zéjel medieval:

Con amores la mi madre,
con amores me adormí.
Estribillo

Así dormida, soñaba
lo que el corazón velaba:
que el amor me consolaba



Mudanza (tres (o cuatro) versos monorrimos)
con más bien que merecí.
Verso de vuelta

Con amores la mi madre,
con amores me adormí.

Estribillo

Adormecióse el favor
que Amor me dio con amor;
dio descanso a mi dolor


Mudanza (tres o cuatro versos monorrimos)
la fe con que le serví
Verso de vuelta

Con amores la mi madre,
con amores me adormí.

Estribillo


Paloma Fernández Gomá ha preferido volver a la composición primera para crear los diecisiete zéjeles que incluye su libro, con la correspondiente traducción al árabe. Un ejemplo:

XVI
El ruiseñor cantaría
en el borde de la ría.

Hojas de mirto y laurel
sobre la fronda de aquél
el más hermoso plantel
de la mar que florecía.

El ruiseñor cantaría
en el borde de la ría.

Esa rima en -ía del estribillo se va a repetir en todos y cada uno de los zéjeles, quizás con un empeño de unidad puesto que parece referirse siempre al canto del ruiseñor.

martes, 28 de julio de 2020

TRABAJO DE ANA HERRERA : INVITACIÓN AL CARPE DIEM
Ana Herrera Barba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga. Criitica literaria y poeta.
Entrevista a Ana Herrera Barba. Una escritora en blanco femenino ...
Ana Herrera Barba
MI NUEVO TRABAJO
La poesía de Paloma Fernández Gomá en Altazor: una invitación al Carpe diem.
Por Ana Herrera
Hace unos meses tuve el placer de leer el libro “Iris” de Paloma Fernández Gomá. La lectura me llevó posteriormente a escribir mis observaciones en una reseña crítica. Hoy he vuelto a releer algunos de aquellos poemas en la revista Altazor, y es por ello que traigo a mi mente una cita de lo expresado en aquel momento y que concierne a algunos de los poemas referidos: “Un canto a los niños vestidos de exclusión, a los refugiados que vierten su sangre en otras orillas que no son las suyas, una llamada de atención a nuestras conciencias, desde su posición de poeta humanista y solidaria, son otras de las razones de estos entrañables versos. Su crítica a las actitudes del hombre moderno concluye en una invitación al Carpe diem y a un renacimiento continuo”.
En esta nueva lectura me reafirmo. Los niños es un magnífico poema de corte humanista en torno a la exclusión de estas clases desfavorecidas, circunstancia que se remonta en opinión de la poeta a los tiempos más remotos (“recorrido de siglos y acero”), y la situación de los refugiados en el mundo moderno. Una llamada de conciencia al ser humano (“una conciencia oxidada”) y a las instituciones (“Parlamento de Estrasburgo”) se desprende del desgarro de su voz (“La cumbre de la historia se ha roto en pedazos”). El léxico culto, las contundentes metáforas (las arañas, el cazador, las playas vírgenes, el néctar…), la metonimia (“el rojo de la sangre”), la constante alusión a la naturaleza y la métrica libre entretejen un poema de exquisita belleza y elegancia que culminan en unos versos finales de tono sublime:
“Se ha ido olvidando el espliego detrás de las horas
y el baile de las abejas alrededor del polen”.
Carpe diem es un título esperanzador que nos trae a la memoria la divina oda de Horacio:
“Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana”.
La vida está en continua evolución, cambio o metamorfosis (“Navegamos en el diapasón de las mareas”), nos advierte con mesura la voz poética. En la Antigüedad, el ser humano vivía sometido a los idus de marzo; hoy, encorsetado en el mundo de la imagen. “Sobre el zenit se ciñe una andadura / de tierra nueva / para renovar todos los espacios”, es la esperanza que nos protege de cualquier amenaza, de todas las derrotas, y es el mensaje alentador en palabras de Paloma Fernández Gomá, que concluye magistralmente:
“Carpe diem.
Nacer en cada momento
para recoger las hojas nuevas”.
Dice Francisco Ayala que “La patria del escritor es su lengua”. En el poema Palabra la voz poética se presenta en un contexto de paz capaz de atrapar todas las miradas y donde la palabra del poeta se erige en símbolo de libertad, de verdad, de creatividad sin límites, de instrumento esperanzador, de bálsamo de serenidad, al tiempo que la autora nos sigue envolviendo con el velo de la belleza y de sus perfectas metáforas. ¿Es esta nuestra patria? Yo me atrevo a decir que “Sí”.
“A veces el gran árbol de la tarde
oculta el horizonte (…)
Una hojarasca imprevista envuelve
el eco vacío de los patios (…)
la mirada sobre la tarde, se mantiene intacta.
El nombre de Tamuda corresponde a un yacimiento de la ciudad púnico-mauritana de Tamuda, sobre la que se instala un castillo de época romana, que se encuentra ubicado a escasos kilómetros de la actual Tetuán. Y Tamuda es otro poema sugerente y evocador del libro “Espacios oblicuos” que nos conduce a esta ciudad de tantos amigos, y que a medida que leemos inunda nuestros sentidos con toda clase de sensaciones sinestésicas, visuales, de ruidos, de olores, y de un caudal de emociones nostálgicas y de empatía hacia sus lugares exóticos y su gente. Hermosa ciudad retratada en sus murallas y jardines, en el canto del agua, en el aire henchido de mar, en sus calles, en la medina, en el olor de la menta, en la penumbra de las celosías, en su arquitectura morisca e imperecedera, en su paz, en el paso del tiempo, en la lluvia de sus calles, en el bullicio, en sus patios, en su luna y sus noches, en todo su universo de luces y de sombras.
Por último, Paloma nos ofrece en Altazor un poema diferente y que dentro de esa línea que defiende de instrumento creador y sin límites centra su temática en una crítica contundente hacia el mundo de la hipocresía por el que nos dejamos arrastrar a veces los seres humanos, de absurdas adulaciones, de comparación con el otro, de reconocimiento social, de búsqueda de un estado de gloria. Nos referimos a “Beber la cicuta”, beberla y callar, beberla para no estallar:
“Beber la cicuta para no estallar y ser
señalado como el que no pudo más:
pobre diablo que necesitaba sentirse reconocido”.
Concluyo con unos versos de mi autoría:
"Es el tiempo de las horas felices,
de la belleza en la plaza y de la aurora en las fuentes,
y, cuando quede atrás el peso de las profundas contradicciones,
solo esta dicha será un tesoro en el diván de mi memoria".
Que la dicha de la palabra nos eleve por encima de las profundas contradicciones en un continuo Carpe diem. Enhorabuena, querida Paloma.

lunes, 27 de julio de 2020

Interpretación de Dulcinea de Paloma Fernández Gomá. Editorial Corona del Sur. Málaga 2016.
Valoraciones de JOROS ( Juan Orozco Ocaña)poeta tradicional discursivo, pintor, mail-artista y poeta visual. Nacido en Montellano(Sevilla) en 1964.

Dulcinea saliendo de la madre tierra e iluminada y siendo al mismo tiempo astro solar: Tótem vital. Vientre fecundo que es la madre asociada al planeta . Realismno;  el abeto o ciprés asociados a lo espiritual y a la muerte. Se toma conciencia de que algún día habremos de fenecer y se actúa venciendo a la muerte, quedando en la historia. Se observa una imagen alegórica del panteismno, entre sombras, toacando una caracola
Luego la dolescencia sueña lunas que son panderos. Vasijas y vírgenes generadoras de vida...Con una flor intacta no desflorada, que da frutos abundantes, sean materialses o del espíritu.
Después brota la fuente, rompe aguas, da vida, incluso a sus espaldas. Deja muchas cosas a un lado para cuidar el nacer que le brota en las entrañas.
La mujer torera. valiente, sagaz, inteligente ante el mundo con su vuelo y sus garabatos preciosos haciendo volantes, cual si se tratare de una capa, por capaz, por obrar objeticvos magníficos en la vida, siendo maestra con la  luna y la flor nocturna: ramillado el cabello.



Realización plena de los sentidos, a través del germen de la vida, que gira en el goce, expresado por espirales, que aglutinan el tiempo y el espacio en la sucesión de los días y las noches. Una mujer realizada por las caricias epidermales y de la mirada. Vibración mayestática.
El subconsciente se plasma en el papel a través de la mano guiada por la inocencia intacta que fuere allende el tiempo. El sueño revive, relata y auna expreiencias oníricas, con la realidad.
Joros los califica de naif, original, ingenuo. Pero cree que su valor radica en las múltiples curvas y círculos, que asocia con un sentiod amplio de la feminidad y de la maternidad. 
Las curvas las asocia al gua  y las aguas al subconsciente, con la intuicióny el sexto, la inconsciencia de supervivencia..El superarse de forma innata. 
Observa y valora que los reconocimientos sean aéreos o acuosos. 
Volar en el sentido onírico predice la realizacion de ser o de los actos que se soñaren ( apunta Joros).
Juan Orozco poeta visual de amplio recorrido y gran prestigio observa en estos dibujos protrección maternal y arropadora, elementos imprescindibles del hogar.


martes, 31 de marzo de 2020

Reseña sobre el libro "Zéjeles de alborada" 
Por Alberto Torés 



Zéjeles de alborada, Paloma Fernández Gomá, Traducción de Chakib Chairi, Editorial ImagenTa, Tarifa, 2019.
La melodía humanista solidaria en la poesía de Paloma Fernández Gomá.
Albert Torés García

Hace ya una década, se presentaba en una primera edición Zéjeles de alborada que conformaban el segundo número de la colección “Zéjeles del Estrecho, editado por  la Fundación Dos Orillas de la Diputación Provincial de Cádiz. Con esta colección la entidad deseaba  recuperar el zéjel, poema hispanoárabe del periodo almorávide que se desarrolló en los siglos XI y XII y que supuso una expresión poética popular. Este proyecto de la Fundación Dos Orillas se enmarcaba dentro de su línea de interculturalidad y se ha optado por el zéjel por pertenecer a una etapa histórica donde predominó el entendimiento entre las diferentes culturas y donde la mezcla de una y otra dio como fruto un enriquecimiento para una y otra parte. Paloma Fernández Gomá ha seguido ahondando en este mensaje de entendimiento entre los pueblos con diversas iniciativas, desde la creación de la revista Tres Orillas hasta esta reedición de los zéjeles, aumentada con una traducción al árabe del escritor, docente e investigador Chakib Chairi así como por un prólogo del profesor y escritor Aziz Amahjour, sin olvidar las magníficas ilustraciones de Antonio López Canales pasando por una antología de obligada consulta, Arribar a la bahía que, precisamente cumple su vigésimo aniversario.
Por tanto, el peso histórico además del poético que este poemario proyecta es indiscutible, amén de cierta valentía y reivindicación del movimiento Humanismo Solidario al tomar como base un metro, poco difundido actualmente pero con unas resonancias tan ilustres como determinantes. Nos lo explica sobradamente el prologuista Aziz Amahjour, pues el zéjel  viene a ser una composición estrófica dividida en tres partes: un preludio, una mudanza y un verso de vuelta que repita la rima del preludio, con el octasílabo como telón de fondo. Su origen está en la literatura hispanoárabe, posteriormente utilizada en la castellana. En palabras de Aziz Amahjour “ el zéjel es una poesía popular que apareció en paralelo con las moaxajas en el Al-Ándalus; es de carácter oral-dialectal y, por tanto, natural y espontánea (…) que los poetas improvisaban en reuniones donde no faltaban instrumentos musicales para acompañar el ritmo y la musicalidad de los versos” : "En canto de algarabía/ que la noche heredaría./ Todo un vergel nacido/ de luces amanecido/ regó el más fértil nido/ con trino de aljamía./ En canto de algarabía/ que la noche heredaría".
En efecto, nuestra poeta no ha escrito nunca desde la ocurrencia o desde lo externo a los marcos literarios, muy al contrario, su obra se inserta en la tradición poética sin por ello desmerecer el componente de diversidad, aunque ciertamente no cae en lo que podría estar de moda. Con estos 17 zéjeles afianza algunos rasgos recurrentes. Sin duda, el carácter fronterizo pero sobre todo la luz, el brillo y el centelleo apuntados por críticos como Aziz Amahjour, Francisco Huelva o José Sarriá. Una disposición casi pictórica cuando se refiere a los colores del mar, los matices del cielo o los distintos momentos de la jornada. La presencia del ruiseñor, simbolismo máximo de la musicalidad  a flor de piel. En este sentido, conviene señalar la reseña de José Sarriá en Luz Cultural (22/09/2019), resaltando dicho aspecto: “El canto del ruiseñor, protagonista de los poemas, va a metaforizar esa sinfonía armónica que se acomoda en el seno de este tipo de composición a la que Fernández Gomá rinde un merecido homenaje con el rescate de tan bellos poemas estróficos. Un canto que se hace melodía, fantasía o algarabía, desde el almendro, a la llanura herida, desde el naranjo a las arenas enamoradas, desde el laurel a las alboradas del Estrecho o desde el rosal a la letanía del viento, para reivindicar el valor de la naturaleza, de lo primigenio, de lo esencial que se refugia en las pequeñas cosas que nos rodean y que la poeta eleva a verdad apodíctica mediante estos vigorosos poemas”.
Ciertamente, esta reedición de Zéjeles de alborada refuerza la consideración tan fehaciente como manifiesta de su participación del Humanismo Solidario en la consideración de la labor del escritor consistente en una búsqueda permanente que se sustenta tanto en el plano del conocimiento de la realidad como el modo de interpretarla. 
En este sentido, la profesora Remedios Sánchez retoma la “fraternidad universal”, reflejado en el Manifiesto de Humanismo Solidario, como eje crucial de las voces poéticas que lo conforman. De esta suerte, Paloma Fernández Gomá intenta a través de los versos buscar la solidaridad en la sociedad actual. Con una llamada intimista de profundo lirismo, cuyas sensaciones poéticas se enlazan a los principios más efectivos de la musicalidad. De ahí, los campos semánticos y léxicos, escogidos con esmero y certeza, que van dejando huellas en cada rumor de oleaje. Melodías, cantares, meceduras  y suspiros por el amanecer; brisa, espuma, bruma, viento o vacío al alba; estremecimiento, melancolía, herida en los albores de la fantasía y los surcos de la algarabía; y de nuevo, la sintonía, el espacio, la bahía, el azul, las hojas de almendro, laurel y mirto, los reflejos naranjos de las rosas, en suma, toda la luz que sus zéjeles absorben para luego devolver con tanta sensualidad como fuerza expresiva una fórmula para seguir creyendo en la esperanza.


                             **********************
TORÉS GARCÍA, Albert (París, 1959). Profesor Agregado de Francés de Escuelas Oficiales de Idiomas. Director de la Revista Literaria CANENTE. Miembro de la Asociación de Críticos Nacionales. Corresponsal de la revista SIGILA. Ha sido miembro del Consejo Asesor de la Colección de Poesía "Puerta del Mar" de la Diputación Provincial de Málaga y de la revista EL MAQUINISTA dependiente del Centro Cultural Generación del 27.

lunes, 30 de marzo de 2020

Reseña sobre el libro "Zéjeles de alborada" 
Por José Antonio Santano 


Título: Zéjeles de alborada

Autor: Paloma Fernández Gomá
Editorial: Imagenta (Tarifa, 2019) 




Zéjeles de Alborada

Recibe uno con alborozo cada libro que llega a su morada, que no es otra que la biblioteca personal. Libros los hay para todos los gustos, pero tratándose de poesía y si esta, además, viene avalada por la experiencia vivificadora y la emoción latente de su expresión más sublime y bella, que bebe de la más grande tradición andalusí como es el zéjel en su forma más popular de un estribillo de dos versos, a los que siguen otros tres con distinta rima y un cuarto que muda, para finalizar con el estribillo, la satisfacción es mayor. Dicho lo cual conviene decir que su autora, la poeta residente en Algeciras, Paloma Fernández Gomá, ha conseguido crear un texto, “Zéjeles de alborada”, que nos transporta a ese tiempo de Al-Andalus, en el cual la poesía formaba parte de la cultura, de la vida. Fernández Gomá es una poeta de la luz y la memoria, y gusta de adentrarse en las formas tradicionales de igual forma que experimenta otras nuevas, propias del tiempo que le ha tocado vivir. Los zéjeles que nos presenta en este libro son un total de diecisiete, rigurosos en su forma y en su fondo, donde el tema central es el ruiseñor, construyendo así un discurso en el cual la Naturaleza y lo vivido forman un corpus sólido y existencial, interiorizado y hondo a su vez. Es esa mirada atenta y reflexiva, esa luz que no cesa, como así lo fue en su anterior entrega poética, al titular su obra “Iris”, que su autora templa, y que recorre las esencias de la vida, los detalles de la cotidianidad, siempre desde la palabra y el hálito de los silencios que la contienen: «El destello que se filtra en la mirada / y el hueco de la luz en el iris / siempre permanecen / en una vigilia continua / de múltiples connotaciones / que jamás se ausentan…». Paloma Fernández, en su camino hacia la otra luz, nos convoca ahora a vivir un tiempo pasado, un tiempo que sabe a miel, como así saben estos “Zéjeles´de alborada”. Traspasar la frontera y refugiarnos en la palabra precisa, en la belleza del verso rimado: «Trinos de melancolía / con esperanza tardía. // En abril ecos lejanos / de los surcos arcanos / cubren lugares montanos, / sutilmente amanecía. // Trinos de melancolía / con esperanza tardía». La palabra en una música que nos llega de Al-andalus y que aún resiste y vuela hasta el cielo de esta patria madrastra, y que Fernández Gomá preserva y restituye del olvido: «Hoja de almendro vacía / del ruiseñor que huía. // Alborada del Estrecho, / furtiva voz de helecho, / tú habitas en mi pecho, / raíz de Andalucía. // Hoja de almendro vacía / del ruiseñor que huía». Así son estos zéjeles, traducidos también al árabe por Chakib Chairi en este libro, y así también la palabra de su prologuista, el hispanista y profesor de la Universidad de Nador, Aziz Amahjour, cuando escribe: «El libro en su totalidad es un festín de sonido, de melodía y canto. Fruto, sin duda, de un riguroso cuidado -pero que no parece nada forzado- de la estructura del zéjel y de su metro». Con este libro, no cabe duda que nuestra poeta recupera no solo la tradición popular del zéjel, sino que rescata para las nuevas generaciones, una forma de expresividad que incita al amor a la Naturaleza y a su más grande creación: el hombre en su sentido más amplio.

                              **********************
José Antonio Santano: Nace en Baena en 1957. Autor prolífico  con más de veinte libros publicados. Cultiva la narrativa, la poesía, el ensayo y la crítica literaria, colaborando en numerosas revistas especializadas en Crítica Literaria. Cercano a las  otras culturas del  Mediterráneo, está  desarrollando actualemnte trabajos de investigación sobre este tema.












miércoles, 25 de marzo de 2020


  
CAMPO SOLIDARIO

 Este campo herido de barro

abre su vientre al desnudo viento
de las estaciones
y esgrime el mayor de los silencios,
llevándonos  por derroteros insospechados,
al cimbrearse con el llanto de los niños,
y acumular el eco que dejan  las  palabras,
en el vacío de la incertidumbre,
al terminar  cada noche.

Vivimos una era nueva de traslaciones,
de mareas que agitan la conciencia
y buscan el calor de la lumbre.

Se necesita una mirada abierta
al abismo que nos rodea.
Las raíces del monte palpitan
de frío extremo,
en sus venas claudicó la esperanza.
Es hora de un tiempo inédito
que albergue la sal y el cilantro
donde se comparta el pan
bajo la lluvia
y la voz siembre nuevas cosechas
para que la palabra se extienda
en plenitud, por todo el orbe
y el agua fertilice la sementera
con sus gotas más antiguas
hasta cicatrizar las heridas del lamento
o extinguir las lágrimas del caos.

Necesitamos una esperanza renovada
sin matices de color que abrace a todos los hombres.                                
                            Paloma Fernández Gomá  ( enero  de 2016)
                                    
 "Es hora de un tiempo inédito"
                                      
           
 " y el agua fertilice la sementera"
                                       
                        
"Necesitamos una esperanza renovada
sin matices de color"

http://revistadosorillas.net

lunes, 9 de marzo de 2020

XXVI PREMIO ANDALUCÍA
DE LA CRÍTICA
EL MALAGUEÑO JUAN FRANCISCO FERRÉ, LA ONUBENSE ELVIRA NAVARRO Y EL SEVILLANO MANUEL JURADO LÓPEZ OBTIENEN EL XXVI PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA EN LAS MODALIDADES DE NARRATIVA, RELATO Y POESÍA, RESPECTIVAMENTE.